MANDALAS Y SU ACCION TERAPEUTICA

mandalas_optMándala es un término que proviene del sánscrito (मण्डल), y significa “círculo” o “círculo encantado” o “círculo mágico”. La palabra tibetana para “mándala”, dkyil-‘khor, literalmente significa “aquello que rodea a un centro”. En este contexto, un “ centro” es un significado, y “aquello que lo rodea”, un mándala, es un símbolo redondo que representa el significado. Sin embargo, no todos los mándalas son redondos. Los mándalas son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo. Si observamos, vemos que el Universo está organizado de forma circular y alrededor de un centro que se encuentra en interrelación permanente. Es así como, análogamente con la Naturaleza e inspirados en ella, los Mandalas acompañan al hombre desde tiempos inmemoriales y están presentes en las diferentes culturas.

Estructuralmente, el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración), es generalmente representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular. Es un símbolo sagrado de sanación, totalidad, unión, integración, el absoluto.

Los mándalas han sido usados por grupos espirituales desde hace mucho tiempo.

El mándala representa el área sagrada dentro de la que pueden surgir experiencias espirituales. La experiencia de realizar un viaje espiritual en un lugar sagrado forma parte de una de las principales concepciones religiosas del budismo. Así el mándala es un símbolo de crecimiento espiritual cuyo punto central es la mente.
Observar o dibujar mándalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y espiritual. También nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a reconectarnos con nuestro Ser.

Psicológicamente, los mándalas representan la totalidad de nuestro ser. Dado que reflejan la psique humana. Cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc.

El Mandala puede ser una guía para ubicarnos en nuestro centro más profundo y así integrar los diferentes aspectos de nuestra vida. Puede ayudarnos también a superar la sensación de desintegración que tan frecuentemente se experimenta hoy en día.

A medida que profundizamos nuestro conocimiento en el Mandala, el potencial guardado en nuestro interior comienza a manifestarse cada vez con mayor intensidad.

Cuando nosotros trabajamos con los mándalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos sobre ellos, etc. esto puede ser cómo un viaje hacia nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta entonces habían permanecido obscuras y hasta ese momento ocultas, permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente. El mándala es una puerta hacia la zona más íntima del ser humano. Representa la condensación ordenante del universo. Mediante su diseño, contemplación y meditación el ser humano toma contacto con lo espiritual y se hace parte del todo armonioso, trascendiendo sus limitaciones presentes y las ataduras a su mundo material y conceptual.

MEDITAR CON UN MÁNDALA

Los mándalas son útiles para la concentración, la atención, activación de la energía positiva, energetización de lugares, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, expander la capacidad de la mente y la memoria.

Dentro de una casa mejora la captación de energía y crea un ambiente de armonía y balance, también nos sirve para transmutar la energía negativa en positiva. Para la salud, nos protegerá de las energías negativas del entorno.

Los mándalas pueden ayudarte en el equilibrio de los chakras, en ese caso habrá que elegir el color adecuado dependiendo de la cualidad que se quiere trabajar. El mándala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro en donde se procesará y se obtendrá una reacción.

Nos ayuda a relajarnos y a encontrar la paz en medio de las dificultades, en un mundo tan complejo y conflictivo en el que muchas veces nos vemos instalados.

FUNCIÓN TERAPÉUTICA DE LOS MÁNDALAS

Los Mándalas actúan equilibrando los chakras por medio de los colores y haciendo meditar el lado lógico de nuestro cerebro a través de las formas geométricas sagradas. El Mándala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro donde se procesará y se obtendrá una reacción.

Como se ha dicho, el meditar con Mándalas sana tanto a nivel físico como psíquico y espiritual. Es muy probable que experimentes alteraciones en la conciencia, como la sensación de expansión de la misma. También suele traer “recuerdos” a la memoria consciente que los teníamos olvidados en el subconsciente, tales como traumas de la infancia. Permitiendo que afrontemos tales hechos y así sacar las “trabas” de nuestra mente, para poder superar todas nuestras limitaciones a nivel psicológico-espiritual y enfermedades a nivel físico.

Un Mándala siempre va a ser positivo sea cual fuere su color, pero resulta doblemente útil, cuando nosotros ya hemos localizado algún problema, y queremos atacarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado, el cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso de curación.

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