Conoce sobre maquillaje desde la antigüedad

maquillaje_optLos rostros enigmáticos y perfectos que aparecen en las portadas de las revistas y que todas las mujeres admiran, tienen un gran secreto detrás del llamado maquillaje. Estados Unidos es el único país en el que se le hace justicia a esta labor y a quienes en la práctica se les llama Make-up-artist (artista del maquillaje) y no simplemente maquillistas como en el resto del mundo. Más que justicia es darle su justo valor al maquillaje, una disciplina que en ocasiones raya en arte y sin la cual el mundo de la moda no sería el mismo. Traducido literalmente del inglés la palabra maquillaje (make-up) significa “HACERTE”; y esto es justo lo que es, un rehacerte los rasgos faciales, con todo lo que esto implica, es decir, rellenar, emparejar, colorear, afina, dar forma y muchas otras cosas más. En una palabra el maquillaje fue hecho para exaltar las cualidades particulares y disimular los defectos.

La gente se maquilla desde la antigüedad de diferentes maneras y con diferentes artilugios, pero en el fondo siempre surge la misma idea, estar mas atractivos mejorando nuestro aspecto externo.

Hoy el maquillaje se utiliza como arma de seducción, es indudable que es más atractivo un rostro bien maquillado porque con ello se puede realzar los rasgos más bonitos y esconder los menos agraciados. La mujer busca en el maquillaje una imagen sexy y atractiva. Vivimos en una sociedad donde impera el consumismo y el culto a la belleza.

Las ventas anuales de productos de belleza para hombres y mujeres hacen que esta industria tenga hoy un importante desarrollo y que sea muy rentable. El uso de cosméticos y perfumes no se limita a las mujeres. Los preparados que utilizan los hombres comprenden polvos, colonias, lociones (especialmente las que contienen alcohol para su aplicación después del afeitado), tónicos para el cabello, con una base de quinina o de alcohol, y desodorantes.

El maquillaje suele compararse muchas veces con una máscara, sin tener en cuenta que su finalidad es ante todo resaltar los puntos positivos del rostro y disimular los desfavorables.

Este recurso, al igual que las rutinas de belleza, refleja la sensibilidad y el gusto con que la persona se ocupa de su apariencia estética. Es importante tener en cuenta que sentirse bien, puede elevar el autoestima y proyectar una mejor imagen hacia los demás.

Conscientes del cambio físico o mental que ofrecen los cosméticos, las compañías de belleza producen una inmensa gama de productos que te permiten lucir espléndidamente en cualquier lugar y circunstancia.

El uso de cosméticos es universal y data de la más remota antigüedad. A pesar de la creencia general de que los cosméticos, como ahora se conocen, proceden del Lejano Oriente, el estudio de las culturas primitivas indica su empleo en todas las partes del mundo. Las pinturas de tipo simbólico o mágico de las culturas indígenas, los tatuajes y las escarificaciones (incisiones superficiales en la piel) practicados por muchos pueblos (por ejemplo, los maoríes de Nueva Zelanda y numerosas culturas africanas), y el uso de tinturas para decorar el cuerpo son todas formas de cosmética empleadas tanto para la intimidación psicológica del enemigo como para servir de adorno.

Los primeros cosméticos conocidos provienen de la I Dinastía de Egipto (c. 3100-2907 a.C.). Parece probable que los judíos adoptaran la utilización de los cosméticos de los egipcios, ya que el Antiguo Testamento hace referencia a las pinturas para la cara. A mediados del siglo I a.C. los romanos utilizaron algunos cosméticos. Durante la edad media los cruzados observaron el uso que de los cosméticos se hacía en Oriente Próximo, y fueron ellos quienes lo propagaron por Europa.

El empleo casi universal de los cosméticos en los tiempos modernos ha crecido junto con el estudio científico de los ingredientes empleados. Esta investigación, que fue iniciada en el siglo XIX por los franceses, condujo al desarrollo de más y mejores productos a menor precio.

Lo que llama la atención de los maquillajes de las épocas milenarias son sin duda los métodos que utilizaban para conseguirlos.

A continuación menciono como las antiguas civilizaciones hicieron uso de los cosméticos y de que forma los obtenían.

Antiguo Egipto

Por muy modernas que nos parezcan algunas de las actuales técnicas de maquillaje, se puede decir, que en esta materia ya está todo inventado. Egipto es el pionero de los cuidados de belleza y cosmética. Los egipcios alcanzaron cotas tan altas en materia de estética que incluso se han encontrado envases con las instrucciones grabadas para la forma de empleo. De las tumbas reales se han extraído vasos y jarrones con ungüentos, también contenían perfumes y preparados cosméticos con un cierto grado de sofisticación, estos cosméticos no son tan diferentes a los que se usan hoy en día.

Tanto los hombres como las mujeres egipcias emplearon con gran profusión estos preparados así como aceites perfumados para mantener su piel flexible y tersa en el seco clima de su país. Los ojos eran punto fuerte de las egipcias, los maquillaban con colores fuertes. Obtenían una pasta a base de mezclar tierra, cenizas y tinta con la que pintaban sus parpados. Los egipcios cubrían sus parpados de azul y verde, casi se podría hablar de que se los tatuaban, pues para realizar estos sombreados lo hacían con agujas de ébano y marfil.

Las miradas egipcias eran muy profundas y marcadas. Querían armonizar la fuerza de sus facciones haciendo resaltar también los labios. Fueron también las egipcias las que iniciaron la moda de pintarse los labios, lo que hacían con un tinte hecho de ocre rojo y oxido de hierro natural que extendían con un palito o un cepillo.

De todos es conocida la mítica belleza de las reinas del antiguo Egipto. Los egipcios embalsamaban a sus faraones, querían guardar la belleza eternamente. Una belleza enigmática y el afán por conservarla impulsaron un gran culto a la belleza y a la cosmética. Se convirtió en la obsesión de las cortes faraónicas.

El refinamiento de los cuidados estéticos era enorme, formulas secretas embellecían a las reinas de Egipto y rápidamente eran imitadas por sus cortesanas.

Las dos reinas que más se significaron por su belleza y sus secretos de estética fueron Nefertiti y Cleopatra.

De Nefertiti se recuerda aun su estilizada silueta, siendo ella quien extendió la moda del color verde para los parpados.

De Cleopatra se cuenta que fue la mujer que reunió mas secretos sobre el cuidado de su belleza; sus mascarillas, su maquillaje y sus baños de leche pasaron a la historia.

Para conservarse hermosas, se sabe que la mujer egipcia no se exponía al sol, permaneciendo en el interior de la frescura del hogar, las campesinas solo salían a trabajar en época de recogida de cosechas. Pero los años también pasaban para las egipcias y la frescura de la juventud se pierde. Ellas combatían la pata de gallo y arrugas a muerte, mediante el uso del aceite de Fenugreek. Al alcance de todo el mundo estaban las semillas de Alholva (fenugreek) que era una planta que se utilizaba como forraje. El aceite obtenido de la misma estaba recomendado para la arruga y también para las pecas.

Otra receta que garantizaba la total desaparición de las arrugas de la cara consistía, en mezclar resina de Terebinto, cera de abeja, Behen fresco, aceite de Alholva e hierbas de Chipre. Después de una aplicación diaria era suficiente para que obrara milagros.

Los peinados, las pelucas, los baños de leche, las estilizadas siluetas, todo formaba parte de una cultura en la que lo espiritual, el arte, la religión y la ciencia tenían una importancia fundamental. Especial atención merecía el cabello, la piel y los ojos. El cabello se teñía con Henna, consiguiendo mil matices encarnados o bien se rasuraban completamente para facilitar los continuos cambios de pelucas, sumamente sofisticadas.

Los ojos se remarcaban en negro, engrandeciendo y suavizando su forma natural; las cejas estaban depiladas y maquilladas gruesas y de un negro intenso, eran tan largas que se escondían por debajo de las pelucas.

El carmín de los labios, el blanco para restar color a la cara, el rojo-naranja para las mejillas, y alheña para las uñas, eran productos extraídos de plantas y arbustos. Usaban antimonio para cambiar el color de sus parpados en azul y verde realzando así mas las pestañas. Así mismo, descubrieron el arte de decorarse los ojos aplicando un color verde oscuro en el párpado inferior y oscureciendo las pestañas y el párpado superior con Kohl, un preparado de antimonio u hollín, hicieron una mascara para pestañas con antimonio y ceras, usaban pestañas artificiales compuestas de patitas de moscas.

Grecia y Roma

A mediados del siglo I a.C. los romanos utilizaron algunos cosméticos como el Kohl para oscurecer las pestañas y los párpados, la tiza (o Gis) para blanquear la cara, el colorete, los depilatorios (compuestos para eliminar el vello) y la piedra pómez para limpiar los dientes. El maquillaje se perfecciona y empieza a cobrar importancia también la piel, que intentaban blanquear con una mezcla hecha a base de yeso, harina de habas, tiza y Albayalde(carbonato clásico de plomo) que al final obtenían resultados totalmente contrarios a los pretendidos, ya que al contacto con el sol oscurecían el rostro. Así mismo, las pestañas se ennegrecían utilizando una mezcla de huevos de hormiga y moscas machacadas.

Durante la edad media los cruzados observaron el uso que de los cosméticos se hacía en Oriente Próximo, y fueron ellos quienes lo propagaron por Europa.

Francia

El empleo casi universal de los cosméticos en los tiempos modernos ha crecido junto con el estudio científico de los ingredientes empleados. Esta investigación, que fue iniciada en el siglo XIX por los franceses, condujo al desarrollo de más y mejores productos a menor precio. Con la llegada de Catalina de Médicis a la capital francesa, el centro europeo de la moda y la estética será hasta nuestros días París.

En esta ciudad tuvo lugar la revolución del maquillaje que pasó de la exclusividad de las mujeres cortesanas a la obsesión de cualquier europea. Fueron las mujeres de la corte francesa las que dieron el verdadero apogeo al maquillaje. Las francesas decimonónicas blanqueaban las caras con polvos y una crema nacarada brillante a base de azufre. Esta pócima fue también el método empleado para provocar envenenamientos mortales.

Esta es la época de Madame Duba Ruy y de Madame Pompadour, favoritas de Lis XV; es la época de las deslumbrantes fiestas en el Pequeño Trianón de la reina Maria Antonia (vulgarmente conocida en España como Maria Antonieta).

Durante todo el siglo XVIII las mujeres parisinas padecieron la fiebre del colorete. Casi todas parecían haber salido del mismo esteticién. Este era el canon de belleza de la época: labios en forma de minúsculo corazón, extravagantes y empolvadas pelucas, mejillas enrojecidas con gran profusión de colorete, polvos blanquecinos por el cuello y los hombros. Además quien podía presumir de lunares por su cuerpo resultaba la envidia de la sociedad parisina. “… a las mejillas pintadas de rojo de las mujeres de Nattier, sucedieron el tinte rosado de la Pompadour, el marfileño de Halibrán, y el pálido tinte de Juliette Greco. En los rostros de estas damas hacen la reaparición los lunares que ya se lucieron en Roma y en el Renacimiento, pero ahora ya no se realizan con trocitos de tela recortada, sino que son pintados en forma de cuadrado, óvalo, de pájaro, pescados o mamíferos, es decir, echándole toda la imaginación que querían y más. Reciben nombre diversos como “la galante”, “la coqueta”, “la picara”, “la majestuosa”, “la matadora” y otros calificativos que variaban según donde estuvieran colocados estos lunares. A veces, era tal la locura, que podían aparecer hasta una docena en el rostro.

En el siglo XVIII, el color destacante era el rojo. Existían diferentes tipos de rojo, (creadas para rostro y cuello a través de óxidos metálicos, generalmente tóxicos) según lo usaran para el día o para la noche, donde la tonalidad se suavizaba. Era tan importante el rojo en las damas de aquella época que incluso se podía decir “dime qué rojo llevas y te diré quién eres” Existía un matiz de rojo para cada ocasión, para cada clase social y para cada profesión. Hasta tal punto el comercio del rojo florece que Francia vende y exporta más de dos millones de potes por año. Las damas de la corte utilizaban un rojo borravino; las burguesas los matices más claros; y las cortesanas un rojo más violento

En esta época es cuando se fabrican los estuches de afeites(los hoy modernos “set” de maquillajes) más lujosos y rebuscados; de laca, de marfil, esmalte, oro con incrustaciones de perlas, porcelana…

Edad dorada de la cosmética

En los inicios del siglo XIX, surge el primer intento de eliminar las arrugas a base de un invento mortificador al que llamaban el “esmaltado de la cara” que consistía en lavar primero la cara con un líquido alcalino, después se extendía una pasta para rellenar las arrugas y encima se colocaba una capa de esmalte hecha con arsénico y plomo, la cual duraba aproximadamente un año. Si la máscara era muy gruesa se agrietaba al menor movimiento y desde luego, era de lo más insano e incómodo de llevar.

Francia va a vivir a principios del siglo XIX el renacer del maquillaje. Este siglo supone la edad dorada de la cosmética se inicia en este siglo con las más sofisticadas cremas, esencias y aguas. Es tiempo para los perfumistas, que crean y difunden sus geniales productos. Todo el mundo estará pendiente de Francia para comprar los envases son de plata, oro, porcelana y laca que envuelven las fragancias florales.

Pero los perfumes continúan siendo imprescindibles para disimular los malos olores. Lo extraordinario era lo de Madame Du Barry, que llamaba la atención en la corte por ducharse a diario con agua fría.

Desde Francia nos llega el invento del rojo de labios, concretamente en el año 1880, que consistía en una pomada compuesta por mantequilla fresca, cera de abeja, raíces de un colorante natural (orcaneta) y racimos de uvas negras sin pulpa que colorea sin producir efectos secundarios.

El año 1880 marcó un antes y un después en las historia del maquillaje porque abrió la puerta a la industria de los cosméticos. Desde entonces hasta hoy han sido millones y millones de mujeres las que han buscado en el maquillaje su mejor aliado. En el siglo XIX las mujeres cambian de forma de ser, en cuanto al aspecto sobre todo, debido al romanticismo melancólico que se apropia del siglo. Dejan de ser tan coloristas para convertirse en más muertas que vivas.

El romanticismo caracterizado por la melancolía, es el signo distintivo del siglo XIX. Esto es debido a la riquísima y copiosa literatura, donde héroes y heroínas llegan al sacrificio en pos de ideales amorosos imposibles, donde la muerte gana en prestigio y belleza, y así esta literatura logra que las mujeres, intencionadamente adopten un aspecto mórbido semejante al síntoma típico de las afecciones pulmonares.

Para lograr esta palidez llegaban a beber vinagre y limón para cerrar el estómago, perder el apetito y adelgazar lo suficiente hasta alcanzar una fragilidad enfermiza. Escapan del aire y del sol para conservar el rostro ebúrneo, traslúcido y casi amarillento, y así luego, y con todo, destacar los ojos grandes y más que dramáticos.

La mujer ideal, por allá entonces, es estética y seráfica. Descartan radicalmente los maquillajes coloridos, así como las capas de pastas blancas. Los aceites se dividen en categorías; la mujer llamada honesta intenta un maquillaje con ojos lánguidos y ojeras profundas, haciendo destacar un rostro, marfileño. Las actrices, bailarinas y cantantes usan aceites más coloridos, mientras que las campesinas y las mujeres del pueblo no los usan en absoluto. Durante la mayor parte del siglo XIX el maquillaje estuvo reservado al teatro, ya que la famosa reina Victoria de Inglaterra lo consideraba inapropiado para salir a la calle. La palidez seguía de moda y si una mujer quería ser actual tenía que verse enferma o tuberculosa.

Durante unos pocos años algunas intentan volver un poco, más al colorido, utilizando aceites luminosos y lo más grandioso es que éstas mujeres llegan incluso a esconder sus polveras, pinceles y demás abalorios, bajo la falda y colgados de un cinturón. Porque estaba fatal visto semejante derroche de colorido.

En 1880 es el momento de mayor excitación del colorido, pero su permanencia será efímera en Inglaterra, comienza a difundir por el mundo la moral victoriana, desencadenando todo tipo de malas críticas a cualquier clase de aceites (maquillajes), tanto los de colores vivos como los pálidos.

El fin del S. XIX señala el comienzo de un periodo de letargo para el maquillaje, que durará aproximadamente tres décadas.

La esposa de Napoleón, víctima de la belleza

Todos los cambios vinieron con la Revolución Francesa. Fue con la llegada de Napoleón al poder, y gracias a su esposa Josefina, cuando los cuidados de belleza renacieron en Francia. Su tendencia a engordar le obligaba a seguir continuos regímenes de adelgazamiento y a sucesivos tratamientos estéticos para el cuerpo y el cutis.

La sociedad parisina quiso reeducar un remedio antiquísimo: los balnearios. Pero eso no es todo, la gente sale cada vez más en busca del mar, fuente de salud según los médicos de la época, que se convierte en lugar de obligada visita.

Obsesión por la belleza hasta el más mínimo detalle

Catalina Galigai, una de sus mejore amigas de Catalina de Médici, abrió en París el primer Instituto de Belleza. Querían una mujer perfecta y daban el más mínimo detalle a cualquier parte del cuerpo.

Las manos se suavizan con miel y limón. La piel del rostro la blanqueaban con polvos y cremas nacaradas brillantes a base de azufre. Respecto a los ojos, empezaron a tener importancia y a decorarse.

Siglo XX

Desde entonces hasta hoy, la cosmética ha dado un vuelco de ciento ochenta grados y nos encontramos con un inmenso mercado dedicado sobre todo a la mujer y a mejorar su imagen con toda clase de productos elaborados de forma industrial.

Llegó el siglo XX y el uso del brillo en los labios cobró su apogeo. Fue la época de los primeros labiales en tubo graduador. Ésos se convirtieron en el símbolo de la liberación femenina de la época. Es el nacimiento del auténtico lipstick

El cine de los 20

El color en la boca se vio favorecido por el cine. Cada tono de labial se anunciaba a través de la imagen de una estrella de la pantalla.

Los labios de vampiresa que caracterizaban a las villanas, y los de botón de rosa de las heroínas virginales, eran imitados por los millones de mujeres de la audiencia.

Arma de guerra en los 30

Pero no todo fue alegría en los labios. Llegó la época de la depresión, los 30, y con ella la austeridad al maquillaje.

El último grito de la moda era tener labios angulares, enfatizados gracias a un nuevo producto: el delineador. Los lápices labiales se volvieron más sofisticados.

Ya estaban perfumados y algunos hasta tenían propiedades protectoras. Con la crisis de la Segunda Guerra Mundial, infinidad de mujeres enfrentaron el miedo y el dolor a través del maquillaje.

Los 50

Cuando terminó la guerra, el mundo entero celebró la vida y la paz: la gente se dedicó a los placeres. El maquillaje enfatizaba los labios carnosos y sensuales, de rojo pasión, como los de la actriz más glamorosa de la época: Marilyn Monroe. Los adelantos tecnológicos llegaron y los colores del maquillaje se tornaron pálidos y plateados. Los colores de moda para los labios eran el blanco y el beige, ambos nacarados.

Era disco y vuelta al color, los 80

En los años 80, el movimiento punk cobró fuerza y muchos labiales adoptaron los nombres de bandas de rock. La llegada de la era disco marcó el regreso del color en el bilé. Los tonos oscuros se pusieron de moda: abarcaban del negro al púrpura, pasando por el fucsia.

Maquillaje exagerado, mucho brillo, labios pasión y cejas gruesas. Así era el maquillaje de los años’80, un mundo de frenesí y desenfreno. La mujer exageraba sus rasgos, se sentía fuerte y dispuesta a comerse el mundo. Este espíritu se reflejaba en el make-up agresivo de esa década. .
Los 80 fueron años en los que aparecieron ciertos cánones de belleza que han sido recordados por muchos maquilladores en nuestro tiempo.

Los rostros femeninos estaban mucho más recargados de maquillaje que ahora. Las bases aún no se habían perfeccionado y a veces daban un aspecto demasiado artificial.

Pero si algo se destacaba en el rostro de los 80 eran los labios. Eran los grandes protagonistas. Se potenciaba su volumen. Los efectos que se buscaban eran agresividad e independencia. Se pretendía conseguir un rostro que se impusiera y tuviera fuerza propia. Para ello, se buscaban colores rojos, anaranjados, rosas tirando a verdosos. Los ojos muy maquillados.

Hasta principio de los años 80 sólo utilizaban la base correctora los maquilladores profesionales y las gentes del espectáculo, mimo, teatro, circo, etc.

Las bases de maquillaje con consistencia de gel nacieron en los 80. Gracias a la firma Chanel estos productos se incorporaron a la paleta de maquillaje de todas las mujeres. Fue la primera firma de cosméticos que lanzó al mercado una crema de base llamada “Blanc”. Se inspiró en las de los maquilladores profesionales.

Los rostros centelleaban en los 80. el brillo lo era casi todo. La clave de tanto glamour estaba en la pasión por el gloss, término que recuerda a esos reflejos tan de moda en esos años. En las bocas de modelos y estrellas de cine se encontraba un efecto espejo que deslumbraba a todos.
El dorado también estaba también presente en la base de maquillaje. Los marrones más potentes, como los magníficos esmaltes, daban unas tonalidades extraordinarias. Justo ahora se vuelve a ese rostro cálido de marrones y tonos oscuros. Las cejas realzaban la expresión de la mirada.

Los 90

Madonna representó el sentir de la década de los 90, una cara sin maquillar y con color en los labios. El color de moda de los 90 fue el café en todas sus tonalidades.

Actualidad

Ahora la moda de colores es muy variada: incluye el blanco, el rosa pálido y el beige el rojo intenso y los tonos cafés de los 90. La mujer de hoy se aplica lipstick donde sea, en un semáforo o en la oficina. El caso es estar guapa siempre. Los lipsticks de hoy tienen fórmulas altamente tecnológicas que brindan protección solar, confort, hidratación, durabilidad y beneficios antiedad a las mujeres del nuevo milenio. Sobre todo, un gran énfasis en los glosses o brillos.

Ahora es impensable no preparar nuestro rostro antes de extendernos el maquillaje. Para nosotras es básico tener una buena crema hidratante o regeneradora así como correctores que iluminen nuestra piel si está cansada.

Todo vuelve y las cejas gruesas, también. La tendencia de hoy recuerda a las cejas salvajes de los 80, antes de que llegara la obsesión por refinarlas la técnica era retocarlas con máxima sutileza

¿Qué significa la palabra maquillaje?

Para muchas mujeres maquillarse quiere decir aplicarse productos cosméticos en la cara, pero el verdadero sentido del maquillaje es transformarte sin perder tu naturalidad, resaltar tus facciones más bonitas, sentirte atractiva.

La realización de un maquillaje va a crear una nueva expresión, dando luz y color. Cada maquillaje se realizara de forma diferente dependiendo de la personalidad y facciones de cada una.

Cosméticos: término general que se aplica a todas las preparaciones y elementos de uso externo para acondicionar y embellecer el cuerpo, que limpian, colorean, suavizan o protegen la piel, el pelo, las uñas, los labios o los ojos. La perfumería suele excluirse del campo de los cosméticos.

Son tantas las ayudas cosméticas que se encuentran en el mercado, y tantos los favores que ofrecen, que no es fácil elegir. Lo más importante, sin embargo, antes de tomar cualquier decisión, es tener en cuenta el tipo de piel.

Se debe examinar detenidamente el rostro, analizando cuales son los puntos que se desean destacar y cuales minimizar.

Nunca se debe exceder del uso de maquillaje, si no se quiere adquirir apariencia artificial y se asemejes, esta vez sí, a una máscara que distorsione la imagen que se desea proyectar.

Hay que maquillarse siempre de acuerdo con la hora del día o de la noche y el tipo de actividad a la cual se vaya a dedicar.

El rostro es una sola unidad, por esto no se debe concentrar la tarea de maquillaje solamente en los ojos; tu boca, mejillas, nariz y barbilla deben complementarse entre sí para crear una imagen uniforme.

Cuando se haya definido los puntos positivos o negativos del rostro, se debe seleccionar el más delicado para el día; dejando el sofisticado para las horas de la noche u ocasiones especiales.

La flexibilidad que se da al maquillaje es muy importante, ya que a medida que las casas de belleza lanzan nuevos colores, la moda y los cosmetólogos imponen a su vez cambios en la forma de aplicación de los productos.

Hay que evolucionar y dejar atrás sin temores las antiguas prácticas; se debe experimentar y actualizar los cosméticos para estar al día con la imagen de los tiempos modernos.

La velocidad con que se vive actualmente hace necesario que se de rienda suelta a la imaginación: combinando colores nuevos y alegres, se debe crear un maquillaje acorde con la personalidad y la actividad que realiza la persona diariamente.

Es recomendable usar en las horas del día un maquillaje suave y claro que no exija pasar largos ratos frente al espejo ni retocarlo constantemente; este tipo de maquillaje da además una apariencia juvenil y saludable.

Muchos de los productos que han aparecido recientemente dejan en el rostro un brillo natural que lo hace especialmente sensual y atractivo. Algunos son tan ligeros que permiten ver la piel a través de sus modernos matices.

Estos tonos básicamente pasteles y neutros, permiten crear ojos grandes y definidos, cejas arqueadas y bien arregladas, mejillas rosadas y transparentes.

En los momentos de tensión es aconsejable usar una base ligera sobre el rostro, sobre todo en las esquinas internas de los ojos y alrededor de la nariz.

Para los ojos basta con una capa de rimel, y en caso de morderse los labios por el nerviosismo, se puede recurrir a un lápiz labial que contenga humectantes; así se evitará el resecamiento de esta área.

¿Qué se debe hacer antes de maquillarse?

1. Aunque no se maquillen la piel se ensucia. Se debe pasar un algodón con una buena limpiadora varias veces para así limpiar la zona.
2. Se aplica crema hidratante con protector solar o una nutritiva, (según el tipo de piel) depende de la hora en que efectúes el maquillado. Se piensa que el maquillaje ensucia la piel y es aquí donde se da la importancia de la crema. Aparte de hacer las funciones correspondientes de cada una, formará una capa protectora, la cual no dejará que la piel se dañe con los productos que apliques más tarde.
3. Depilación de cejas. Una ceja sin depilar o mal depilada puede cambiar totalmente una mirada.
4. Depilación del labio superior (bozo).

Lo que nunca se debe hacer

Nunca hay que irse a dormir, por muy cansada que se sientan, sin retirarse el maquillaje. La piel no debe sentirse asfixiada, necesita respirar sin dificultad.

Antes que todo, se debe analizar el tipo de rostro, la forma de los ojos, de las cejas y los labios para saber que tipo de maquillaje puede realizarse para perfeccionar y disimular los defectos.

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